viernes, 28 de agosto de 2009

ESTE VERANO

Ahora que se acerca el final del período de estío no consigo que me abandonen unas cuantas inquietudes. Pertenezco a esa generación que nacimos en las postrimerías del mandato del felón Franco, no sufrimos la dureza de su mandato, más bien, hemos disfrutado de las bondades de ser participes del nacimiento y desarrollo nuestra joven democracia. Por desgracia, actualmente, tengo la sensación de que esta democracia de la que he disfrutado podría estar en peligro. Desde el día siguiente a las elecciones del 14 de marzo de 2004, no he dejado de recibir mensajes de e-mail en los cuales se invita a alzarse contra el gobierno elegido por el pueblo español. Para ser sinceros, hay que precisar que la mayor virulencia se dió en los dos años posteriores a dicha elección y en estos tres últimos años se ha rebajado bastante el tono de las misivas. Algunos pueden pensar que esto indica que la cuestión ha decaído, pero yo creo que, muy al contrario, lo único que indica es que la sustituciones en la cúspide y el seno de la jerarquía del estamento al que pertenezco han proporcionado un mayor control y de ello se ha derivado una mayor precaución, nada más. Pero este verano la cosa ha ido más allá, constantemente se trata de poner en la picota a los jueces que dictan sentencias ajenas a los deseos de algunos grupos de presión, y por ese motivo se pone en duda uno de los fundamentos de nuestro estado, la separación de poderes, por supuesto sólo cuando no les beneficia la sentencia, imparcialidad por encima de todo.Llevo ya un buen tiempo oyendo como la jerarquía de la Iglesia Católica, haciendo uso y abuso de los medios de comunicación, tratan de decirme a todas horas como debo comportarme y como no, pero no sólo a mí, si una niña tiene un pequeño error, y por hacer algo tan malo como mantener relaciones sexuales con quien le apetezca (¡Si es que la que nace puta!), estos individuos, ninguno de los cuales tiene cargas familiares, deciden que tenga niños y que se joda, ya está bien de tomar decisiones por uno mismo, que eso de la libertad es para quienes ellos decidan y donde ellos decidan (por ejemplo Londres y en secreto ¡Cómo Dios manda!) Después también he notado que si eres gay o inmigrante tienes la culpa de la mayoría de los malesdel mundo, y digo la mayoría porque del cambio climático no tiene la culpa nadie, incluso si le preguntas al primo de alguno no existe, yo no tengo calor, es una imaginción mía creada por mi obsesión de llevar la contraria. Tener la piel de color oscuro es un atentado al buen gusto y pensar de forma progresista una vergüenza inaguantable. Y por hoy ya está bien, que pienso seguir sacando al exterior mis frustraciones, pero más adelante. Bye!

No hay comentarios: